Archivo para la categoria Fábulas y cuentos

Un par de fábulas

Hi!

Hoy os traigo un par más de fábulas. A la última persona que comentó en el blog le parecen buenas, y le doy las gracias por el comentario, así que aquí traigo más. Hoy la cosa va de pescadores, las dos fábulas los tienen como protagonistas. ¡Espero que aprendáis de sus moralejas! ;)

 

El pescador y el pececillo

Un pescador, después de lanzar al mar su red, sólo cogió un pececillo. Suplicó éste al pescador que le dejara por el momento en gracia de su pequeñez.
- Cuando sea mayor, podrás pescarme de nuevo, y entonces seré para tí de más provecho -, terminó el pececillo.

-¡Hombre-replicó el pescador-, bien tonto sería soltando la presa que tengo en la mano para contar con la insegura presa futura, por grande que sea! -

 

Más vale una moneda en la mano, que un tesoro en el fondo del mar.

 

Los pescadores y las piedras

Tiraban unos pescadores de una red y como la sentían muy cargada, bailaban y gritaban de contento, creyendo que habían hecho una buena pesca. Arrastrada la red a la playa, en lugar de peces sólo encontraron piedras y otros objetos, con lo que fue muy grande su contrariedad, no tanto por la rabia de su chasco, como por haber esperado otra cosa.
Uno de los pescadores, el más viejo, dijo a sus compañeros:

-Basta de afligirse, muchachos, puesto que según parece la alegría tiene por hermana la tristeza; después de habernos alegrado tanto antes de tiempo, era natural que tropezásemos con alguna contrariedad.

 

Es rutina de la vida que a buenos tiempos siguen unos malos y a los malos tiempos le suceden otros buenos. Estemos siempre preparados a estos inesperados cambios.

 

2 Comentarios

2 fábulas

Hoy os traigo 2 fábulas cortas, porque hace ya tiempo que no pongo ninguna. Espero que os gusten.

___________________________________________________________

 

El cerdo y los carneros

Se metió un cerdo dentro de un rebaño de carneros, y pacía con ellos. Pero un día lo capturó el pastor y el cerdo se puso a gruñir y forcejar.
Los carneros lo regañaban por gritón diciéndole:

– A nosotros también nos echa mano constantemente y nunca nos quejamos.

– Ah sí — replicó el cerdo –, pero no es con el mismo fin. A ustedes les echan mano por la lana, pero a mí es por mi carne.

 

Perder lo reponible no nos debe preocupar, pero sí el perder lo que es irreparable.

 

El gato y las ratas

Había una casa invadida de ratas. Lo supo un gato y se fue a ella, y poco a poco iba devorando las ratas. Pero ellas, viendo que rápidamente eran cazadas, decidieron guardarse en sus agujeros.
No pudiendo el gato alcanzarlas, ideó una trampa para que salieran. Trepó a lo alto de una viga, y colgado de ella se hizo el muerto. Pero una de las ratas se asomó, lo vio y le dijo:

– ¡ Oye amiguito, aunque fueras un saco de harina, no me acercaría a tí !

 

Los malvados, cuando no pueden dañar a sus víctimas directamente, buscan un atrayente truco para lograrlo. Cuídate siempre de lo que te ofrecen como muy lindo y atrayente.

1 Comentario

Cuento – El lobo y los siete cabritillos

Después de mi viaje de estudios, que ha sido un gran descanso para mí, os sigo trayendo material para que paséis unas tardes entretenidas. Hoy, concretamente, os traigo un cuento, “El lobo y los siete cabritillos”. Disfrutad de la lectura.

___________________________________________________________

El Lobo y los Siete Cabritillos   

Había una vez una vieja cabra que tenía siete cabritas, y las amaba con todo el amor que una buena madre puede tener por sus hijos. Un día ella quiso ir al bosque y conseguir algún alimento. Así que llamó a las siete y les dijo:

-”Queridas hijas, tengo que ir al bosque, estén en guardia contra el lobo, si él llega a entrar, las devorará – piel, pelo y todo -. El malvado por lo general se disfraza, pero ustedes lo reconocerán enseguida por su gruesa voz y sus negras patas.”- 

Las cabritas dijeron:

-”Querida mamá, tendremos cuidado de nosotras mismas, puedes salir sin ninguna ansiedad.”

Entonces la vieja cabra baló, y partió a su camino con la mente tranquila.

No había transcurrido mucho tiempo cuando alguien tocó a la puerta de la casa y llamó:

-”Abran la puerta queridas hijas, su madre está aquí, y ha traído de regreso algo para cada una de ustedes.”-

Pero las pequeñas cabritas sabían que era el lobo por su gruesa voz,

-”No abriremos la puerta.”- gritaron ellas. -”No eres nuestra madre. Ella tiene voz suave y placentera, en cambio tu voz es ronca, ¡Tú eres el lobo!”-

Entonces el lobo se retiró y fue a una tienda y se compró una gran masa de tiza, se la comió y con eso se le suavizó la voz. Y regresó donde las cabritas, tocó a la puerta y gritó:

-”Abran la puerta queridas hijas, su madre está aquí, y ha traído de regreso algo para cada una de ustedes.”-

Pero el lobo había arrecostado sus patas contra la ventana, y las cabritas las vieron y gritaron:

-”No abriremos la puerta, nuestra madre no tiene patas negras como las tuyas. ¡Tú eres el lobo!”-

Entonces el lobo fue donde un panadero y le dijo:

-”Me he herido los pies, ponme un poco de masa sobre ellos.”-

Y cuando el panadero hubo cubierto sus pies, corrió donde el molinero y dijo:

-”Rocíame un poco de harina sobre mis pies.”-

El molinero pensó para sí mismo:

-”Este lobo piensa engañar a alguien.”- y se negó.

Pero el lobo dijo:

-”Si no lo haces, te devoraré.”-

 

Entonces el molinero se asustó, y le emblanqueció las patas.

Así el malvado fue por tercera vez a la puerta de la casa, tocó y dijo:

-”Abran la puerta queridas hijas, su madre está aquí, y ha traído del bosque algo para cada una de ustedes.”-

 Las cabritas gritaron:

-”Primero muéstranos tus patas para saber si eres nuestra querida madrecita.”-

Entonces él puso sus patas en la ventana, y cuando vieron que eran blancas, creyeron que todo lo que dijo era cierto y abrieron la puerta. ¡Pero ¿quien entró?, si no el malvado lobo! Ella se aterrorizaron y buscaron a esconderse. Una salto bajo la mesa, la segunda se metió dentro de la cama, la tercera dentro de la estufa, la cuarta en la cocina, la quinta en el armario, la sexta bajo el fregadero, y la séptima dentro de la caja del reloj de péndulo. 

Pero el lobo las encontró, y sin ninguna ceremonia, una a una se las fue tragando. La más joven, que estaba dentro de la caja del reloj, fue a la única que no encontró.

Cuando el lobo quedó satisfecho con su apetito, salió, y se arrecostó bajo un árbol en el prado verde, y se quedó dormido. Poco después llegó la vieja cabra a casa de nuevo. ¡Oh, qué panorama el que ella encontró! La puerta de la casa permanecía abierta. La mesa, las sillas y bancas todas tiradas por el suelo, el fregadero quebrado en pedazos, los edredones y las almohadas quitadas de las camas. Ella buscó a sus cabritas, pero no encontró a ninguna. Las llamó una a una por su nombre, pero nadie contestaba. Al final cuando llamó a la más joven, una vocecita gritó:

-”¡Mamita querida, estoy en la caja del reloj!”-

Ella sacó a la cabrita y ésta le contó que había venido el lobo y devoró a las otras. Entonces puedes imaginarte cuánto lloró por sus pobres hijitas.

Soportando su dolor salió afuera, y la cabrita salió con ella. Cuando llegaron al prado, allí yacía el lobo bajo el árbol, y roncaba tan fuerte que hasta las ramas se movían. Ella lo miró por todo lado, y observó que algo se movía y saltaba en su abultado estómago.

-”¡Oh cielos!”- dijo ella, ¿Sería posible que mis pobres hijitas, que se las tragó el lobo para su cena, estuvieran aún con vida?”-

Entonces la cabrita menor corrió a casa y trajo tijeras, una aguja e hilo, y la vieja cabra le abrió el estómago al lobo, y cuando dificultosamente había hecho el primer corte, una de las cabritas asomó su cabeza, y cuando el corte fue aumentado, todas las seis saltaron hacia afuera, vivitas, y sin heridas, pues el malvado, en su ansiedad, se las había tragado enteras. ¡Cuánta felicidad hubo! Abrazaron a su querida madre, y saltaban como un marinero en su boda. La madre sin embargo dijo:

-”Ahora vayan por algunas piedras grandes, y le llenaremos a la malvada bestia el estómago con ellas, mientras sigue dormido.”-

Entonces las siete cabritas le trajeron rápidamente las piedras, y pusieron tantas como pudieron dentro del estómago, y la madre lo cosió de nuevo a la mayor velocidad, de modo que él no se diera cuenta de nada y no notara ningún cambio.

Cuando al fin el lobo despertó, se paró en sus patas, y las piedras en su estómago lo hicieron sentir sed, y quiso ir al pozo a beber. Pero cuando empezó a caminar y moverse, las piedras en su estómago pegaban unas con otras y sonaban. Entonces gritó:

-”¿Qué tumba y retumba
    dentro de mi pobre panza?
    Yo pensé que eran seis cabritas,
    pero no son sino piedras en danza.”-

Cuando llegó al pozo se paró a la orilla, y cuando justo se agachó a beber, las pesadas piedras lo hicieron caer adentro. No tuvo ayuda alguna y se ahogó miserablemente.

Cuando las siete cabritas vieron aquello, llegaron corriendo al sitio y gritaron en voz alta:

-”¡El lobo ha muerto! ¡El lobo ha muerto!”-

Y danzaron llenas de regocijo alrededor del pozo junto con su madre.

Enseñanza:

Siempre es lo mejor obedecer las instrucciones de los padres.
Nunca se deben comunicar al enemigo los secretos de las defensas.

1 Comentario

Fábulas – El león y el delfin ; Los dos perros

Hoy os traigo 2 curiosas fábulas que he encontrado. Espero que os gusten.

_________________________________________________

El león y el delfín

Paseaba un león por una playa y vio a un delfín asomar su cabeza fuera del agua. Le propuso entonces una alianza:

– Nos conviene unirnos a ambos, siendo tu el rey de los animales del mar y yo el de los terrestres– le dijo.

Aceptó gustoso el delfín. Y el león, quien desde hacía tiempo se hallaba en guerra contra un loro salvaje, llamó al defín a que le ayudara. Intentó el delfín salir del agua, mas no lo consiguió, por lo que el león lo acusó de traidor.

– ¡ No soy yo el culpable ni a quien debes acusar, sino a la Naturaleza — respondió el delfín –, porque ella es quien me hizo acuático y no me permite pasar
a la tierra !

Cuando busques alianzas, fíjate que tus aliados estén en verdad capacitados de unirte a tí en lo pactado.

Los dos perros

Un hombre tenía dos perros. Uno era para la caza y otro para el cuido. Cuando salía de cacería iba con el de caza, y si cogía alguna presa, al regresar, el amo le regalaba un pedazo al perro guardián. Descontento por esto el perro de caza, lanzó a su compañero algunos reproches: que sólo era él quien salía y sufría en todo momento, mientras que el otro perro, el cuidador, sin hacer nada, disfrutaba de su trabajo de caza.

El perro guardián le contestó:

– ¡ No es a mí a quien debes de reclamar, sino a nuestro amo, ya que en lugar de enseñarme a trabajar como a tí, me ha enseñado a vivir tranquilamente del trabajo ajeno !

Pide siempre a tus mayores que te enseñen una preparación y trabajo digno para afrontar tu futuro, y esfuérzate en aprenderlo correctamente.

1 Comentario

Fábula: El ciervo, el manantial y el leon

Hoy os traigo una pequeña fábula que me llamó la atención. La verdad es que las cosas que más llaman la atención no siempre son las más útiles o las mejores. Espero que os guste.

____________________________________________________

Agobiado por la sed, llegó un ciervo a un manantial. Después de beber, vio su reflejo en el agua. Al comtemplar su hermosa cornamenta, sintióse orgulloso, pero quedó descontento por sus piernas débiles y finas. Sumido aún en estos pensamientos, apareció un león que comenzó a perseguirle. Echó a correr y le ganó una gran distancia, pues la fuerza de los ciervos está en sus piernas y la del león en su corazón.

Mientras el campo fue llano, el ciervo guardó la distancia que le salvaba; pero al entrar en el bosque sus cuernos se engancharon a las ramas y, no pudiendo escapar, fue atrapado por el león. A punto de morir, exclamó para sí mismo:

– ¡ Desdichado ! Mis pies, que pensaba me traicionaban, eran los que me salvaban, y mis cuernos, en los que ponía toda mi confianza, son los que me pierden.

Muchas veces, a quienes creemos más indiferentes, son quienes nos dan la mano en las congojas, mientras que los que nos adulan, ni siquiera se asoman.

1 Comentario

La zorra y el león

Hoy estrenamos la sección de fábulas con una fábula llamada la zorra y el león, escrita por Francisco Eiximenis. Leed y comentad vuestras conclusiones en los comentarios a esta entrada.

La zorra y el león

Había una vez un león que tenía hambre, y queriendo encontrar ocasión para comer, preguntó a la oveja cómo era su aliento. Y la oveja respondió la verdad, diciéndole que muy apestoso. El león, fingiéndose entonces ofendido, le dio un fuerte golpe en la cabeza y la mató diciéndole : – ¡Ahí va! porque no has sentido vergüenza de ofender a tu rey. ¡Ahora recibe eso!

Después preguntó el león lo mismo a la cabra , es decir, si su aliento olía bien. Y la cabra, viendo cuán mal lo había tomado con la oveja, le contestó que su aliento era maravilloso y olía muy bien.

Entonces el león le pegó un fuerte golpe en la cabeza y la mató exclamando : – ¡Ahí va! porque me has adulado con falsedades. ¡Ahora toma eso!. Y después hizo aquella misma pregunta a la zorra, pidiéndole cómo tenía el aliento. Pero la zorra se alejó de él, recordando lo mal que les había ido a las otras y le contestó : – ¡De buena fe, señor , le digo que no le puedo responder a su pregunta, puesto que me hallo resfriada y nada percibo de su aliento!.

Y así se escapó del león. Y los demás animales que se pusieron en el peligro, sin provecho murieron, ya que no supieron evadirse y alejarse de la respuesta.

Francisco Eiximenis

5 Comentarios

Nueva sección – Fábulas

Hoy os vengo a informar que tenemos una nueva sección en el blog, Fábulas.

En esta sección publicaré eso, fábulas.

Para quien no sepa lo que son, aquí tiene una pequeña descripción:

Las fábulas son composiciones breves literarias en las que los personajes son siempre animales, plantas u otros objetos que presentan características humanas como el habla, el movimiento, etc; por ejemplo, en El asno y la perrita de Esopo. Estas historias concluyen con una enseñanza o moraleja de carácter instructivo.

Las fábulas son muy interesantes, porque plantean una reflexión de una manera divertida, y suele contarse de manera cercana al lector, para que se entienda bien.

Quiero dar las gracias a Jessica, la primera persona en comentar en el blog, que fue quién dió la idea.

Espero que os divirtáis con las fábulas.

Comentar